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jueves, 14 de febrero de 2013

Surrealismo y Anarquismo

La presente obra se inicia con dos importantes ensayos sobre el surrealismo, ensayos que permitirán una mejor comprensión de uno de los acontecimientos más significativos de la vida cultural y política de Francia en la década del 50: la estrecha colaboración entre surrealistas y anarquistas, principalmente a través de la participación semanal de los surrealistas en Le Libertaire, periódico de la Federación Anarquista, que se extendió durante quince meses. En este sentido, no podría yo dejar de agradecer a Maurice Joyeaux y a Pietro Ferrua. Al primero –la figura de mayor proyección dentro del movimiento anarquista francés– por haber tenido la amabilidad de escribir a pedido mío, en 1983, momento en que se encontraba realizando una intensa actividad (daba término a su obra Ce que je crois - Réflexions sur l’Anarchie; iniciaba la redacción de sus memorias, publicadas posteriormente en dos volúmenes; participaba en debates emitidos por la recién creada Radio Libertaire1), el breve ensayo editado aquí por vez primera, donde analiza el movimiento surrealista a la luz de la rica experiencia acumulada en sus casi sesenta años de militancia en los medios revolucionarios anarquistas.





martes, 5 de febrero de 2013

Anarquistas en la Crisis Política Española

La obra precedente fue afortunadamente resumida por el propio autor a petición de Giovanna Berneri para la revista italiana Volontà, que luego editó la obra en 1962. Para la edición en castellano, Peirats revisó los primeros capítulos.
No sólo es un fiel resumen de los tres tomos de La CNT en la revolución española , hay aportaciones. Principalmente la colaboración gubernamental es evocada más claramente, con una refutación audaz de cualquier tentativa de golpismo de parte confederal, y una crítica aguda de Fábregas. Y también una a modo de confesión :
"En una revolución hay que distinguir dos cosas: la obra constructiva en lo moral y en lo económico, la consecuencia en la integridad incorruptible; y el destino propio de la revolución como fenómenó anecdótico. No siempre se puede dominar convenientemente el destino de una revolución política que tiene según parece sus leyes propias de Levante y Poniente, de aurora, cenit y ocaso. Pero podemos hacer que permanezcan vivos los vestigios edificantes entre las cenizas de la revolución malograda. Este saldo de vestigios permanentes es tal vez la única revolución real y positiva.
¡ Pobre de la revolución que para salvar su finalidad suprema se devora a sí mismal ! ¡ Pobre de la revolución que aguarda al triunfo final para realizarse !
A pesar de todos los inconvenientes y torpezas, la revolución española tuvo el acierto de realizarse a sí misma. La obra revolucionaria de las colectivizaciones será su huella indeleble en el espacio y el tiempo.
Lo demás pasará a la posteridad como un mal sueño. Pasarán también al olvido los que sintiendo la nostalgia de unas anchas casacas ministeriales y unos uniformes militares menos fugaces, sueñan todavía, al cabo de veinte y más años en un partido político libertario imposible, porque el Movimiento Libertario español tiene raíces históricas, psicológicas y populares profundas cuyo desarraigo es su muerte" (p.216-217).
De hecho, es una lástima que entre los artículos críticos posteriores no se hayan incluidos algunos en el libro, porque la clarividencia de Peirats se expresaba cada vez más libremente. Anthropos Suplementos recogió ¿Renunció el movimiento libertario español, en 1936-1939, a llevar a cabo la revolución? Pero faltan muchos de Bicicleta yLa práctica federalista como verdadera afirmación de principios (París, CNT local de París, 1964, 34 pp.), poco antes de su expulsión de la CNT de Toulouse. Allí dos datos definen la emigración confederal 80.000 cenetistas pasamos al exilio. Hacia 1945 había unos 40.000 cotizantes; De 7.000 en 1961 a 5.542 actualmente (p.11) [En la emigración] hemos sido capaces de hacer de nuestros hijos jóvenes educados y respetuosos, profesores y hasta ingenieros, pero no militantes. Y un movimiento sin reservas, sin sucesores, que no se reproduce, está condenado a corto o largo plazo a la decadencia y a la muerte (p.13).


lunes, 4 de febrero de 2013

La Alianza Obrera Spartacus

Alrededor de la Alianza Obrera Campesina Spartacus se ha tejido durante décadas un extenso manto de silencio. Hasta hace no muchos años era imposible encontrar referencias explícitas al grupo anarquista en alguna de las obras sobre el movimiento obrero, tanto en las escritas por militantes como en aquellas producidas por historiadores provenientes de la academia. Ni siquiera era posible hallar menciones entre los trabajos referidos específicamente a la formación del sindicato de la construcción, dentro del cual Spartacus cumplió un rol decisivo. En su investigación sobre la Federación Nacional de la Construcción (FONC), Celia Durruty mencionó la existencia de una oposición anarquista en el interior de la federación pero sin nombrar al grupo. Tampoco el dirigente comunista Rubens Íscaro dio cuenta de la existencia de Spartacus en su historia del nacimiento del gremio de la construcción, publicada a comienzos de la década de 1940. Aunque nombra a varios de sus principales dirigentes, elude, por una cuestión de rivalidad ideológica, cualquier referencia a la importante fracción espartaquista que existía entre los trabajadores de la construcción y minimiza los conflictos suscitados con ellos en los debates sobre la aprobación del estatuto del Sindicato Único de la Construcción. Durante mucho tiempo, las únicas y breves referencias al grupo fueron las que se encontraban en algunas autobiografías de militantes del movimiento obrero. La escasez de material y documentación, el silencio de muchos de los rivales políticos de su época, la importancia nula que los historiadores otorgan al anarquismo de los años ’30, sumado al hecho de que el pico de la influencia política de Spartacus se haya dado durante una huelga que hasta hace poco no había sido objeto de investigaciones profundas, contribuyeron a forjar un olvido persistente en torno de la agrupación anarquista.
Hay otro factor a tener en cuenta a la hora de evaluar las razones por las cuales el nombre de Spartacus permaneció durante tanto tiempo en el ostracismo. El grupo, a diferencia de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) o la Federación  Anarco Comunista Argentina (FACA) que tienen una longeva
trayectoria que llega hasta la actualidad y que se encargaron de documentar su vida, gozó de una breve existencia y ninguno de sus militantes se ocupó de redactar su historia. A esto se le puede sumar que muchos anarquistas, al trazar una mirada retrospectiva del movimiento, no consideraron a Spartacus como parte
de él por su acercamiento al marxismo y por el derrotero posterior en el Partido Comunista de algunos de sus militantes. Todo ello conspiró contra la difusión de la experiencia de renovación libertaria. Por otra parte, los distintos avatares sufridos por sus integrantes –allanamientos, persecuciones, encarcelamientos, exilios y hasta inundaciones– impidieron que hoy se pudiera contar con una colección completa del periódico Spartacus. Ésta es una de las razones por la que están disponibles apenas seis de los once números editados entre 1934 y 1938.
Osvaldo Bayer fue el primero en rescatar a Badaraco y Spartacus de las sombras de la historia en un artículo publicado en la década del ’80 y recopilado posteriormente en Rebeldía y esperanza. Bayer traza una síntesis de la actividad del grupo, menciona a sus principales dirigentes y destaca su participación en la huelga de la construcción. El historiador resalta los motivos que promovieron su formación: “[Badaraco] Buscaba desesperadamente un nexo con aquellos que buscaban una sociedad más justa. Quería la unidad de los que luchan”. La lucha de los obreros de la construcción, según Bayer, confirmó momentáneamente
las hipótesis del grupo. Luego, las disputas entre las distintas tendencias de la izquierda vendrían a reavivar las divisiones y a hacer naufragar el proyecto de unidad antiburocrática. La publicación en 1989 del libro de Domingo Varone, uno de los principales integrantes de Spartacus y el único que editó sus memorias, vino a arrojar un poco de luz acerca de la vida del grupo. Varone, que perteneció al sector de militantes que una
vez disuelto Spartacus adhirió al Partido Comunista, es severamente crítico con su pasado como dirigente del movimiento libertario.


martes, 29 de enero de 2013

La FORA. Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario

En el libro, La FORA…Abad de Santillán realiza un relato detallado y minucioso desde los inicios del movimiento obrero, 1890, su organización interna, los diferentes Congresos y el accionar del movimiento obrero hasta el Golpe de 1930. 


Descargar: La FORA. Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario

DiegoAbad de Santillán fue uno de los militantes y referente más destacados del movimiento libertario, tanto en España como en Argentina; miembro activo de la anarco sindicalista Federación Obrera Regional Argentina (FORA) y redactor de su periódico La Protesta de Buenos Aires, además de colaborar en varias revistas y numerosas publicaciones. Su aporte teórico durante los años veinte se ha centrado en la articulación entre el sindicalismo y las ideas anarquistas. Se distancia de la neutralidad e independencia de la organización sindical propugnada por otros autores de la época, tanto como de la idealización del movimiento obrero. Sostenía que el sindicato tenía que tener una definición ideológica, es decir, anarquista.

En el libro, La FORA Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario en la Argentina, Diego Abad de Santillán, realiza un relato detallado y minucioso desde los inicios del movimiento obrero, 1890, su organización interna, los diferentes Congresos y el accionar del movimiento obrero hasta el Golpe de 1930. El autor, para su estudio sobre el anarquismo en la Argentina, toma principalmente su experiencia como miembro de dichas organizaciones, como actor protagónico y de relevancia en la misma.

La obra se presenta en 20 capítulos. En ellos podemos distinguir un estado de la cuestión, donde se detalla la situación nacional e internacional atravesada a finales del siglo XIX y de cómo esta situación afectaba y generaba una propicia situación de organización a los trabajadores y desocupados, en el primer capítulo. El segundo, puntualmente hace referencia sobre Pellicer Paraire, quien sienta las bases teóricas para la conformación de la FORA. Se destacan los capítulos tres y seis, el primero habla sobre la conformación de la FOA y el sexto capítulo describe los motivos del por qué pasó a denominarse FORA. El resto de los capítulos, hasta el dieciocho inclusive, se presentan los cambios y continuidades, los diferentes Sindicatos, Sociedades y Asociaciones que participaron en los Congresos.

 Cada capítulo desarrollado trata sobre las temáticas o problemáticas que se discutían en los diferentes Congresos; a su vez el autor relata el contexto histórico sobre el marco social en el que se desarrollaban dichos congresos. En el anteúltimo capítulo Abad de Santillán  explica la posición de la Federación en los asuntos internacionales. Por último, se destaca una reflexión sobre lo expuesto, el accionar del movimiento obrero y, particularmente, la FORA como organización protagonista de la época.